domingo, 18 de septiembre de 2011

A modo de prólogo





L
uego de la invasión de créditos apócrifos en el marco de la Red Global de Trueque Solidario, la situación llegó a un punto de gravedad en el que los dirigentes a cargo debimos tomar decisiones extremas. Una de ellas, tal vez la más importante, fue “congelar” la actividad de los clubes de trueque hasta que todo se aclarara y contáramos con el terreno despejado para poder generar los pasos de crecimiento que, aunque planeados, no pudimos ejecutar en tiempo y medida.

Muchas veces pienso que quienes atentaron contra nuestra red, en realidad y salvando las circunstancias individuales, nos hicieron un favor. Pudimos reconsiderar, ante la magnitud de los acontecimientos, muchas actitudes y replanteamos modelos de crecimiento que permitieran un desarrollo más fluido, seguro y no expuesto a los ataques arteros como el antes mencionado de la falsificación de los créditos.

Luego de dos años de estudio y análisis, quedaron las pautas sobresalientes que hoy constituyen el modelo conceptual P.A.R.T.I.C.I.P.A.R.

No es intención primaria generar un dogma ni una doctrina funcional. Simplemente, he creído necesario desarrollar nuevas pautas de trabajo, considerando que cualquier método operativo siempre está sujeto a modificaciones y propuestas que mejoren su actual potencialidad.

Aparecen, sí, nuevas figuras técnicas como el P.A.N. y el PAZ., ambos programas de autosuficiencia creados para completar el trípode estructural con el P.A.R., el histórico programa sobre el que se crearon los andamios que sustentaron la construcción de la Red Global de Trueque Solidario.

Partiendo de esta sólida base es que caminé estos senderos reflexivos durante 2004, 2005 y 2006, hasta que en 2007 ya estaban dadas las condiciones como para, luego de cuatro años de calma, una nueva forma de Red surgiera en el horizonte neoeconómico de nuestro vapuleado país.

Siempre fue mi vocación más profunda el servicio a mi prójimo. Formo parte de ese núcleo de “voluntarios” que, como lo indica la palabra, ponen su voluntad a trabajar para mejorar no sólo su situación personal, sino la de otros a quienes la vida pone en su camino. Fueron muchos años de andar por mi provincia y el resto del país viendo “en carne propia” y con mis propios ojos las enormes necesidades de un colectivo humano debatiéndose entre dudas y promesas, pero siempre manteniendo una esperanza de llegar a un mejor pasar en sus vidas.

La gente simple y trabajadora no requiere de grandes artilugios para ser incorporada a este tipo de proyectos. Confían y se entregan con alegría porque en poco tiempo ven resultados concretos que reflejan su esfuerzo personal y, ante esa verdad insoslayable, aportan sus conocimientos, tiempo y ganas para que las ideas cristalicen.

Fue el contacto sincero con esta linda gente el motor que me impulsó a no bajar los brazos y, ante un supuesto “fracaso” de nuestra Red, seguir adelante con la visión firme de crear una propuesta válida a esas simples necesidades vitales que me planteaban constantemente los miembros de la comunidad del trueque.

Ya estamos en el año 2011 y se apuran los tiempos, puesto que la realidad económica mundial entró en un sendero de autodestrucción que, no sé si decir lamentablemente o por suerte, nosotros previmos hace ya más de siete años. Lo cierto es que se agotan las horas de charla estéril y se requieren decisiones concretan que vengan a paliar tanta duda y angustia. Es que la gente de pueblo poco entiende de “técnicas”. Para ellos, comer y trabajar son una constante, y cuando se ralea el trabajo porque a los bancos se les caen los capitales y el hambre empieza a golpear la puerta, poco es lo que se puede discutir. Hay que actuar…

Y eso estamos haciendo…

Hoy podemos decir que está en plena marcha y a ella se están adhiriendo extraordinarios técnicos, dispuestos a dar pelea a esta realidad que nos avasalla, siempre con ideas y propuestas positivas dentro de un marco de Paz y confraternidad humana.

Es un proyecto ambicioso, pero no se puede pretender menos frente a la magnitud de los acontecimientos que se suceden a diario y que, casi por repetitivos, ya no sorprenden por su envergadura. El mundo está sufriendo una crisis de cambio y nuestro querido país no es una isla en el medio de la nada. Todo lo contrario, muchas de las aristas de esa crisis están sustentadas en países como el nuestro, siempre “en vías de desarrollo”, como si nunca saliéramos de una inercia cruel y despectiva.

Pero la superestructura del norte está haciendo agua y hoy podríamos decir que Estados Unidos es un país “en vías de subdesarrollo”.

Sin afán de bromear frente a esta difícil situación, creemos que podemos dar soluciones prácticas y efectivas a un inmenso colectivo humano, ése que creyó que crear su propia moneda de intercambio era una posibilidad viable y lo puso en práctica.

Ojalá, y es mi más profundo deseo, que P.A.R.T.I.C.I.P.A.R. se constituya en un “disparador” de conciencias y en el motor que impulse el crecimiento de un nuevo paradigma, que nos permita desarrollar nuestras vidas en paz y armonía, siempre fundamentados en el respeto y en el amor, pilares indispensables para constituirnos en una verdadera Humanidad.

No hay comentarios: