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de la invasión de créditos apócrifos en el marco de la Red Global de Trueque
Solidario, la situación llegó a un punto de gravedad en el que los dirigentes a
cargo debimos tomar decisiones extremas. Una de ellas, tal vez la más
importante, fue “congelar” la actividad de los clubes de trueque hasta que todo
se aclarara y contáramos con el terreno despejado para poder generar los pasos
de crecimiento que, aunque planeados, no pudimos ejecutar en tiempo y medida.
Muchas
veces pienso que quienes atentaron contra nuestra red, en realidad y salvando
las circunstancias individuales, nos hicieron un favor. Pudimos reconsiderar,
ante la magnitud de los acontecimientos, muchas actitudes y replanteamos
modelos de crecimiento que permitieran un desarrollo más fluido, seguro y no
expuesto a los ataques arteros como el antes mencionado de la falsificación de
los créditos.
Luego
de dos años de estudio y análisis, quedaron las pautas sobresalientes que hoy
constituyen el modelo conceptual P.A.R.T.I.C.I.P.A.R.
No
es intención primaria generar un dogma ni una doctrina funcional. Simplemente,
he creído necesario desarrollar nuevas pautas de trabajo, considerando que
cualquier método operativo siempre está sujeto a modificaciones y propuestas
que mejoren su actual potencialidad.
Aparecen,
sí, nuevas figuras técnicas como el P.A.N. y el PAZ., ambos programas de
autosuficiencia creados para completar el trípode estructural con el P.A.R., el
histórico programa sobre el que se crearon los andamios que sustentaron la
construcción de la Red Global de Trueque Solidario.
Partiendo
de esta sólida base es que caminé estos senderos reflexivos durante 2004, 2005
y 2006, hasta que en 2007 ya estaban dadas las condiciones como para, luego de
cuatro años de calma, una nueva forma de Red surgiera en el horizonte
neoeconómico de nuestro vapuleado país.
Siempre
fue mi vocación más profunda el servicio a mi prójimo. Formo parte de ese
núcleo de “voluntarios” que, como lo indica la palabra, ponen su voluntad a
trabajar para mejorar no sólo su situación personal, sino la de otros a quienes
la vida pone en su camino. Fueron muchos años de andar por mi provincia y el
resto del país viendo “en carne propia” y con mis propios ojos las enormes
necesidades de un colectivo humano debatiéndose entre dudas y promesas, pero
siempre manteniendo una esperanza de llegar a un mejor pasar en sus vidas.
La
gente simple y trabajadora no requiere de grandes artilugios para ser incorporada
a este tipo de proyectos. Confían y se entregan con alegría porque en poco
tiempo ven resultados concretos que reflejan su esfuerzo personal y, ante esa
verdad insoslayable, aportan sus conocimientos, tiempo y ganas para que las
ideas cristalicen.
Fue
el contacto sincero con esta linda gente el motor que me impulsó a no bajar los
brazos y, ante un supuesto “fracaso” de nuestra Red, seguir adelante con la
visión firme de crear una propuesta válida a esas simples necesidades vitales
que me planteaban constantemente los miembros de la comunidad del trueque.
Ya
estamos en el año 2011 y se apuran los tiempos, puesto que la realidad
económica mundial entró en un sendero de autodestrucción que, no sé si decir
lamentablemente o por suerte, nosotros previmos hace ya más de siete años. Lo
cierto es que se agotan las horas de charla estéril y se requieren decisiones
concretan que vengan a paliar tanta duda y angustia. Es que la gente de pueblo
poco entiende de “técnicas”. Para ellos, comer y trabajar son una constante, y
cuando se ralea el trabajo porque a los bancos se les caen los capitales y el
hambre empieza a golpear la puerta, poco es lo que se puede discutir. Hay que
actuar…
Y
eso estamos haciendo…
Hoy
podemos decir que está en plena marcha y a ella se están adhiriendo
extraordinarios técnicos, dispuestos a dar pelea a esta realidad que nos avasalla,
siempre con ideas y propuestas positivas dentro de un marco de Paz y
confraternidad humana.
Es
un proyecto ambicioso, pero no se puede pretender menos frente a la magnitud de
los acontecimientos que se suceden a diario y que, casi por repetitivos, ya no
sorprenden por su envergadura. El mundo está sufriendo una crisis de cambio y
nuestro querido país no es una isla en el medio de la nada. Todo lo contrario,
muchas de las aristas de esa crisis están sustentadas en países como el
nuestro, siempre “en vías de desarrollo”, como si nunca saliéramos de una
inercia cruel y despectiva.
Pero
la superestructura del norte está haciendo agua y hoy podríamos decir que
Estados Unidos es un país “en vías de subdesarrollo”.
Sin
afán de bromear frente a esta difícil situación, creemos que podemos dar
soluciones prácticas y efectivas a un inmenso colectivo humano, ése que creyó
que crear su propia moneda de intercambio era una posibilidad viable y lo puso
en práctica.
Ojalá,
y es mi más profundo deseo, que P.A.R.T.I.C.I.P.A.R. se constituya en un
“disparador” de conciencias y en el motor que impulse el crecimiento de un
nuevo paradigma, que nos permita desarrollar nuestras vidas en paz y armonía,
siempre fundamentados en el respeto y en el amor, pilares indispensables para
constituirnos en una verdadera Humanidad.
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